jueves, 27 de abril de 2017

Adiós a las banquetas

Amigos, familia, contenedores de células y/o conjuntos de corpúsculos, les comento que me toco apreciar un fenómeno muy particular y a la vez común en esta bella ciudad, cuna de hombres valientes y mujeres inteligentes y hermosas.
Ustedes se preguntaran: “¿Qué pitos trae Charles en mente otra vez?  ¿Qué fue lo que vio que le causo tanto impacto?”,  pues les comento que llegue a la casa donde a veces duermo y otras como y al llegar mi hijo el niño #1 me dice que tiene que jugar en que el Colegio Regis basket primero y soccer después…
Mi mente en cuanto escucho su solicitud proceso la información en menos de un parpadeo y me dijo a mí mismo “fierro por la 14”…
Y nada, que ahí vamos a la colonia de los “tuvos”  donde está dicha institución la cual aprecio, quiero, estimo  ya que ahí pase algunos años de mi vida y donde conocí maestros fabulosos, compañeros fuera de serie y viví algunos infiernos que en aquellos años se sentían interminables.
Pase por la capilla donde tantas veces rece para que una invasión extraterrestre se llevara a dos que tres cabrones que me hacían la vida de cuadritos y se me “enchino” la piel de nuevo al recordar como Diosito tenía otros planes para esos pinches gorilas de los cuales jamás volví a saber de ellos… 
Pensándolo bien, me escucho de alguna manera después de todo… gracias Yisus, you are awesome!
Pues bien, nos estacionamos casi en los dogos de la plaza de los “Children Heroes” porque es un verdadero reto conseguir donde estacionarse, es como si todo el mundo se hubiera puesto de acuerdo y se fueran en ese momento a ese lugar a estacionarse…
Pues bueno, no estacionamos en casa de la Changa Hada y el niño #1 y un servidor en un paso de marchista salimos cual “chiflador” en año nuevo hechos la mocha hacia la H. institución…
Pero o sorpresa, las banquetas son estacionamiento, una vez más las banquetas son todo menos banquetas.
Arriba de ellas había autos de todas las marcas, colores, sabores, onappafas y pafas y placas del cimarrón y nuevas y una que otra con placas extranjeras de la bonita nación de Extranja.
Pues ahí venimos por la pinche calle porque la banqueta estaba intransitable…
Mi queridos 3 lectores 3, había mantas en la reja de la school que decían más o menos así, según mi humilde interpretación: “no mamen, no sean huevones y estaciónense donde se debe y no en la banqueta, no sean pinche cavernícolas egoístas” y no estoy muy seguro pero creo que al final de “egoístas” decía algo como “idiotas ignorantes” o algo así, no me acuerdo bien…
Por ahí subí la foto por si tienen dudas y quieren leer lo que decía textualmente, todos podemos equivocarnos.
Pues entre esquivar autos por la calle y subir y bajar de las banquetas algunas veces  llegamos al lugar “safe and sound” que era nuestro destino… pero mientras llegábamos nos topamos con cavernícolas que iban llegando con sus cavernicolitas y se subían a la banqueta y con cara de “soy un chingón” dejaban el carro mal estacionado incluso y le deban a sus hijos una importante lección de COMO NO SER UN CABRON EGOISTA…
Porque los niños aprenden de nosotros, a lo mejor estos weyes no lo saben…
Y lo más cabrón y fue ver a un pobre señor que iba a ver a su hijo en silla de ruedas… ese señor se llevó la chinga de su vida solo porque unos “tres neuronas” les importa madres  los demás…
En fin… seguimos siendo una sociedad que solo pensamos en nosotros  mismos sin importarnos los prójimos. Y esos ejemplos los estamos heredando a nuestros pequeños…
Jacinto Benavente decía: “El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor.”
Estamos años luz de pensar así… empecemos pues desde la casa con los nuestros…

En fin…
Gracias por leerme
Saludes
Charles “Poncha Llantas” Espriella