sábado, 1 de abril de 2017

Amores fugaces

Amores recurrentes, amores de horas, que duran días, quizás una semana... 
Esos amores de adolescentes que a todos nos toco vivir. 
Cuando conocías a alguien, una chica en un viaje familiar en una ciudad lejana...

Esos amores a primera vista y flechazos que atacan sin piedad desde todos los frentes.
Quizás el primer beso, quizás tu primera vez... quizás el amor de tu vida...
Y se acaban las vacaciones e intercambian teléfonos y direcciones, en mi caso el Internet era solo un sueño...

Y hacen promesas y hay lagrimas y abrazos y juramentos acerca de volver a verse y de nunca olvidarse y de ser fieles hasta que nos volvamos a ver...


Y ahí te vas todo el camino de vuelta a casa pensando en ella con el corazón apachurrado y con el olor de sus manos en tus manos y su fragancia en tu ropa y sus labios rojos y jóvenes resbalando por algún sueño del cansancio que te venció y en un pestañeo sentiste oír su voz...


Eso es lo único que extraño de mi adolescencia...


Todo lo demás es como si no hubiera pasado... 


Me imagino al corazón como un gran almacén donde hay miles de puertas. Algunas abiertas, otras cerradas con candados y otras tapiadas para no abrirse jamas...


Juro que puedo casi tocar aquel verano del 86 viéndote caminando alrededor de la alberca y yo pensando que eras la mujer más bonita del mundo...
La vida vuela...