martes, 13 de junio de 2017

Piensa bien dos veces antes de abrir la boca…

Hay gente que anda por la vida diciendo “prefiero herirte con la verdad que matarte con la mentira (o el silencio, depende cada quien)”
Y regularmente, son de esas personas que te interrumpen al hablar y siempre pretenden ser los dueños de la verdad absoluta.
Es imposible casi llegar con ellos a un arreglo o conclusión donde estas personas no sientan que ellas resultaron vencedoras.
“Prefiero herirte con la verdad que matarte con la mentira”, semejante irresponsable “cara dura”. ¿Quién diablos te crees que eres? ¿Quién te nombro heraldo de la verdad?, o quizás ¿a quién le importa “tu verdad”?
Porque claro, siempre existen 3 verdades: la tuya, la mía y la verdad.
La verdad se distorsiona tanto tantas veces… y a veces lo que tú crees que es verdad, no lo es.
Creer tener siempre la razón te aleja de otras personas, la soberbia te va sacando del círculo y te va dejando fuera. Nadie quiere lidiar con un imbécil que siempre quiere tener la razón…  ¡aunque la tenga!
 Es molesto tener que estar a merced de este tipo de gente que navega con bandera de querer ayudar y al parecer solo busca alimentar su ego…
Una vez leí no recuerdo donde algo así: “quien de verdad quiere ayudar te enseñara la luz sin que sientas la fuerza del rayo”.
Combinar la asertividad con el cariño, un poco la compasión y la empatía para decirte las cosas en su momento, de formas que construyan, sin dividir, sin hacer pedazos, sin buscar estar por encima de ti y con arrogancia lanzarte al piso como un trapo sucio.
A veces la verdad será terrible, a veces no habrá maneras suaves de decirlas, pero en verdad que son las menos.
Tenemos tantas broncas todos los días porque decimos a los demás las cosas como nos da la gana sin pensar si quiera en los demás.
Somos imprudentes.
Y esto es tan delicado porque realmente los conflictos nacen por no hablar claro, por opinar y meternos donde no debemos y por dar por hecho de que sabemos y somos dueños de la verdad y la defendemos como si fuera la última “cahuama” del Héctor Espino.
La próxima vez que vayas a decirle a alguien que está mal más te vale tener una solución al respecto.
La próxima vez que vayas a “mitotear” piensa si realmente vas ayudar en algo con lo que vas a decir. (Lo que habla Juan de Pedro habla más de Juan que de Pedro.)
La próxima vez que tengas la verdad en la mano y otros no, a menos que sea cuestión de vida o muerte, no corrijas en público, menos si eres invitado en la casa de quien se equivocó.

Piensa bien dos veces antes de abrir la boca…
Tantito, piénsale… no va a pasar nada.
Charles