miércoles, 7 de junio de 2017

Ser sueño y ser luz

Ya casi amanece, todos duermen aun ¿te has dado cuenta que esos minutos en los cuales ya no es de noche pero tampoco es de día hay una paz inmensa en el ambiente?
Imagina que pudieras convertirte en un rayo de luz y viajar en segundos por toda la ciudad, recorrer los bulevares y los periféricos, sobrevolar el centro de la urbe; pasar por los puentes peatonales y acelerar tu vuelo a penas al ras del suelo por las ciclo vías y de pronto verte en la punta del cerro más alto de Hermosillo.
Te toparías con algunos autos, unos cuantos apenas.
Y verías gente que sale a caminar o a correr.
Cuando duermes te pierdes de todo, hasta de ti mismo. Cuando duermes no hay ricos ni pobres, ni enfermos, ni personas con el corazón roto, ni locos ni cuerdos.
Solo sueño.
Parpados cerrados, respiración lenta, latidos lánguidos; cuerpos tendidos en camas, pisos, baldíos… cuerpos sobre cuerpos…
Labios cerrados, bocas abiertas. Oídos sordos…
Solo por un momento ser un rayo de luz… sin cuerpo, sin mente, sin valor y sin miedo, solo ser un pequeño cometa levantando pequeñas olas sobre los charcos…
Solo velocidad y detener el tiempo.
Sale el sol y todo lo arruina… la gente despierta de su sueño y se convierte la mayoría en eso que tanto odiaron, en ponerse las máscaras de otros para agradar a alguien más y fingir que su vida está llena y plena…
¿A quién le importa realmente ser quien no es?
Durante tanto tiempo te dijeron que tenías que ser de una u otra forma que lo creíste.

Ser sueño y ser luz es eternidad.