sábado, 22 de julio de 2017

Hasta pronto Luz María, hasta siempre.

¿Recuerdas la primera vez que hablamos?
Teníamos muchos sueños, menos peso y en mi caso mas cabello.
Estábamos allí sentados en las escalinatas del Colegio Larrea intercambiando chistes y riéndonos a veces de nada a veces de otros.

Recuerdo que cuando te fuiste pensé: es una buena persona, vale la pena conocerla.
Entonces la vida nos puso en el camino y en este ir y venir por el planeta azul.
Luego comenzamos a compartir conocimientos y experiencias.

Así mismo tu casa fue mi casa y la mía tuya. Mi familia preguntaba por ti y algunos amigos cercanos también. De hecho a tus padres les decía "tíos" y siempre en navidad había un plato extra para mi.

Recuerdo tu sonrisa y también recuerdo tus lagrimas.
Recuerdo y te lo juro que lo recuerdo como si acabara de pasar la forma en que brillaban tus ojos y lo orgulloso que me hacías sentir tu amistad.
No puedo sacarme de la mente el día que me dijiste: no te preocupes, Dios esta contigo.
¿Lo recuerdas?

Y paso lo que tenia que pasar, Dios puso un ángel de la guarda en ti para mi.
Y los años siguieron corriendo de manera desenfrenada.
Y de pronto deje de verte y de saber de ti.

Te miraba por allí de vez en cuando y cuando llegábamos a coincidir en alguna reunión apenas y cruzábamos un par de palabras para después tomar su rumbo cada quien.
Me preguntaba si así tenia que ser, puesto que sinceramente habíamos pasado muy buenos momentos y en los malos nos habíamos apoyado bastante.

¿Por que ahora éramos como un par de extraños?
¿Que nos había pasado?
¿Seria que los años separan a las personas que se quieren?
¿Será que la vida nos presta a personas como tu o como yo solo por fracciones?
La ultima vez que te vi fue en el cine.
Yo iba con mi esposa y tu con tu novio.
Recuerdo que me dio mucho gusto verte y te abrace y bese tu mejilla y paso algo extraño: te mire a los ojos y pensé: es una muy buena persona, vale la pena seguir conociéndola.

Quedamos de vernos al día siguiente para ir a tomar los cuatro un café y después ir a que conocieras a mi bebe.
Lo que paso tu lo sabes bien: el día llego pero tu no.
Tuviste un accidente que te arranco de tajo sin piedad de esta vida.

A veces pienso si realmente Dios sabe lo que hace cuando se lleva a gente como tu de este mundo.

Luz María: gracias por toda tu amistad, por tu sonrisa llena de dientes y por tus lagrimas saladas y brillantes como zafiros, gracias donde quiera que te encuentres.

Gracias por cada minuto, por presentarme a mi esposa, por corregir mi mala pronunciación de ingles, por acercarme a Dios cuando fue el caso.

Gracias por decirme siempre la verdad aunque doliera.
Gracias por reírte de mis malos chistes y por decirme hasta al ultima vez que te vi que la calvicie hacia ver a los hombres "mas interesantes", aunque lo interesante en mi no estaba en mi cabeza sino en mi corazón y tu lo habías visto mucho antes que yo.

Sabes bien que algún día estaremos todos juntos donde el tiempo y el espacio son tan solo un parpadeo y entonces, en ese lugar reiremos y nos burlaremos de todo y de todos y cantaremos hasta quedar afónicos y buscaremos un momento, uno breve para recordarnos que fuimos los mejores amigos del mundo y que al lado de Dios seremos grandes e infinitos, así como debiera de ser, así como cuando un día de verano nos presentaron y pensamos: es buena persona, vale la pena conocerle.

 Dios te bendiga, Dios te abrace y te bendiga siempre y abusando de nuestra amistad y aprovechando lo cerca que estas del Creador, quiero pedirte para variar un ultimo favor: nunca dejes de sonreír, nunca dejes que me vuelva a ir, nunca me dejes.

 Por mi parte mi querida amiga, te prometo mirar al cielo de vez en cuando y aunque parezca un loco, enviarte besos y abrazos. De seguro que sabrás que son míos: ¿quien mas que yo te regalo una mañana de invierno un pedacito de luna?

Nos vemos pronto, veme haciendo un "campito" y si no es mucha molestia tómame de tu mano y no me sueltes.

Hoy sin ti la ciudad se ha vuelto menos interesante pero no por eso menos importante ya que afuera hay gente que necesita de un amigo y si no tienes inconveniente no voy a suplantarte, simplemente voy a compartir con otros lo que aprendí de ti: que un amigo es un verdadero regalo de Dios.

Hasta pronto Luz María, hasta siempre.
Atentamente
Tu amigo y hermano
 Carlos Espriella