viernes, 11 de agosto de 2017

La Cebollita

“La Cebollita”
Había una compañera en la prepa que le decían "La Cebollita"... esta dama, tenía la característica peculiar de estar en ese "limbo" entre la niñez y la adolescencia en el cual no eres una cosa pero tampoco otra, es decir, tus hormonas hacen un trabajo extra pero tú no lo percibes. "La Cebollita" era una de esas personas.
Independientemente de su sobrepeso, las glándulas sudoripadas hacían su trabajo natural y normal, lo cual para mi punto de vista eso está perfecto. La bronca es que, ni en su casa su familia ni en la prepa sus amigos le decían que ella destilaba un olor semejante al de las cebollitas desde sus axilas pubertas... de allí el sobre nombre de "La Cebollita"...
Recuerdo que era muy simpática y aplicada, malamente me le acoplaba en los exámenes o tareas y me aguantaba de sus aromas con tal de salir bien... Reconozco que soy un patán...
En fin, hoy tuve que ir a las oficinas del SAT y saliendo (más confundido) iba rumbo a mi carro cuando de pronto escucho mi nombre a lo lejos: "Carlitoooooooooooooos"...
Volteo y veo que viene "La Cebollita" a toda prisa con una enorme sonrisa y sus brazos bien abiertos, muy abiertos, demasiado abiertos...
El tiempo se detuvo, era como si todo estuviera en cámara lenta. El impacto era inminente y no había para donde hacerme...
Mientras más se acerca no puedo evitar ver pasar mi vida en segundos y de recordar su buqué...
Llega hasta a mí y mi abraza más fuerte que mi mamá en mi cumpleaños y me planta un beso en el cachete... contengo la respiración, espero lo peor...
-¿Cómo estás?...
Ni pex, tengo que respirar...
-Muy bien ¿y tú?
De pronto mi olfato percibe un dulce olor a perfume de mujer... exquisito...
La veo ya más tranquilo, se convirtió en una hermosa mujer... y ¿a que no saben qué? "La Cebollita" ya no huele a cebollita...
Conclusión:
La gente cambia, no sean animales y no sigan juzgando a la gente por lo que fue...

Charles Espriella