viernes, 18 de agosto de 2017

ADIOS PHOENIX

Lo recuerdo como si hubiera sido ayer; fue en la Semana Santa del 2007, estábamos de vacaciones en Phoenix.
En aquellos días, la ciudad era una revolución total, un tipo, del que solo se tenían referencias muy débiles por parte de algunos testigos, estaba secuestrando niños.
Se los llevaba y días después aparecían sus cuerpos torturados en las orillas de las carreteras o en los parques.
La policía no sabía qué hacer, estaba vueltos locos.
La alerta “Amber” era aplicada muy seguido.
No quería ir a Phoenix, no me gustan las ciudades grandes, pero Elena quería ir porque allá vivían unas amigas de ella que la invitaban a cada rato.
Las amigas con las cuales ella creció desde la primaria hasta la universidad, las amigas de “toda la vida”.
“Ve tú” le decía entre  broma y verdad,  “Santiago y yo nos quedamos aquí en la casa”…
“Vamos todos” insistía, “te van a caer bien sus esposo, también les gusta el baseball  y la música rock”.
Después de mucha labor me convenció y fuimos.
Ella estaba embarazada de Elenita en aquel tiempo, tenía 7 meses pasados, y por ahí le quería yo convencer de que mejor nos quedáramos en casa: “es muy pesado para ti Elena, vamos a quedarnos aquí mejor.” Le decía sin lograr una sola gota de comprensión al respecto.
Pues bien, fuimos a Phoenix, nos instalamos en un hotel del centro cerca del estadio de Baseball, la casa de los “Diamondbacks” y, la verdad es que la ciudad me pareció bonita. Por lo menos esa parte.
Nos registramos; Elena le hablo a sus amigas, minutos más minutos menos llegaron y aquello parecía una fiesta.
Mientras llegaban las amigas de mi esposa, me puse a ver la televisión y fue ahí cuando en las noticias estaba un tipo de cara dura y muy seria hablando acerca del asesino de niños.
Nada más de imaginarme que eso me pudiera pasar a mí o a un ser querido, o a cualquiera, me puso mal, me hizo sentir el estómago revuelto.
Creo que no hay nada más terrible para un padre que un hijo muera, pero creo que debe de ser más terrible aun que un hijo tuyo desaparezca y nunca más sepas de él. Debe de ser la peor de tus pesadillas. Sin duda algo que no se le desea ni a tu peor enemigo.
Me tome una cerveza mientras Elena se bañaba y veía a Santiaguito  dormido sobre una de las camas que había en nuestra habitación.
Me le quede mirando pensando lo mucho que lo amaba y le di gracias a Dios por habernos dado la dicha de prestarnos a este bello angelito que había llegado a nuestras vidas para hacerla más plena y bella.
Así me acerque lentamente a él y le bese la frente y le tape y me le quede viendo por algunos minutos. “Te amo” pensé.
En la tele seguían las noticias acerca del asesino y secuestrador  de Phoenix.
Al fin Elena salió de su ducha, se vistió en un chasquido, raro en ella y justo cuando se estaba peinando, tocaron la puerta y llegaron sus amigas.
Aquello parecía una fiesta de fin de año: besos y abrazos, y gritos y más abrazos. Parecía como si tuvieran siglos sin verse.
Empezaron los planes acerca de lo que íbamos a hacer, prácticamente íbamos a vivir en 4 días lo que no habían vivido ellas en 7 años de no verse.
Telma nos dijo que en su casa tenía una niñera de mucha confianza que sería la que cuidaría a todos los niños, que no nos preocupáramos.
Nos pusimos de acuerdo y quedamos de vernos más tarde para irnos de “party” por la ciudad.
Elena quiso ir a una tienda que estaba cerca del hotel, un “Mervyns”  a comprar algo de ropa.
Llegamos y, claro que vio “toda la ropa”… pantalón por pantalón…
Santiago y yo estábamos cansados y aburridos hasta que después de casi 2 horas llego Elena con solo “una” blusa y de su boca salió un “no hay nada que me guste, todo está muy escogido”…
Nos fuimos a la caja y, claro, había una fila larga de unas 15 personas… el lugar estaba repleto de gente.
La fila no avanzaba, a Elena le dolían los pies y Santiago estaba aburrido lo que le sigue.
Mientras Elena veía la ropa, caminando por ahí había visto en el área de discos y libros un disco de ACDC y mientras hacía fila pensé en comprarlo de una vez.
-Elena, quédate con Santiago, voy por CD que vi.
-Ok- me respondió y me fui lentamente sabiendo que le faltaba rato a la fila para que llegara nuestro turno para pagar.
Cuando volví con el disco seguía la fila prácticamente igual y veo que Santiago no estaba con Elena.
-¿Y Santiago Elena, dónde está?
-Se fue tras de ti- me respondió…
-No juegues Elena, no lo vi, no lo vi en ningún momento conmigo…
-Por ahí debe de estar- me dijo mientras pegaba un grito discreto llamando a nuestro hijo.
Me vino a la mente las noticias de la televisión y sentí que se me nublaba la vista.
-¡Santiago! ¡Santiago!- grite histérico, la gente a mi alrededor volteo a verme asustada.
-¡Santiaguito! ¡Hijo! ¿Dónde estás Campeón?
Llega un guardia de seguridad que estaba cerca de nosotros y me pregunta que qué es lo que pasaba; como pude en mi mal inglés, le explique que mi hijo se había perdido.
Le hizo una seña a la cajera y ella dejo de cobrar y por medio de la radio que traía dijo no sé qué cosa y cerraron las puertas de cualquier salida de la tienda y se reunieron con nosotros otros guardias y empleados de la tienda.
A un hombre que hablaba español le di la descripción de mi hijo y su nombre y de inmediato comenzaron a buscarlo por toda la tienda, vestidores, baños, entre la ropa y escuchaba cuando las otras personas le llamaban “¡Santiago! ¡Santiago!
Inclusive algunos clientes estaban ayudando.
Un guardia llamo a la policía y según me dijeron dieron la dichosa alerta “Amber”… mi niño era una alerta “Amber”…
Pasaron cinco, luego veinte minutos y luego la hora…
Elena estaba llorando hincada en el sueño y gritaba su nombre… yo no sabía qué hacer si enojarme con ella o conmigo o tirarme al suelo…
Una señora que era cliente intentaba consolarla y le pasaba el brazo por los hombros y le decía que debía calmarse por él bebe que estaba esperando.

No dejaba de rezar, le ofrecí a Dios todo, todo lo que se le puede ofrecer cuando sientes que tu vida cae en un abismo… “No me hagas esto Señor, por favor, no me hagas esto…”
Llega el manager de la tienda y me pide que lo acompañe para ver los videos de las cámaras de seguridad.
Le da a la tecla de “play” y comienza el video… en las imágenes se ve la gente entrando y saliendo… y de pronto, se ve un hombre vestido de blanco llevando de la mano a Santiago… después desaparece de cuadro y es lo último que vi de mi niño.
Aquellos momentos quería meterme a la pantalla, arrebatárselo, golpear al tipo ese hasta la muerte… sentía que mi cabeza iba a explotar…  quería vomitar, quería desaparecer…
Paso todo lo que tiene que pasar… Santiago no apareció ni su cuerpo…
Elena y yo nos separamos hace 4 años… nos volvimos insoportables el uno con el otro…
Elenita vive con ella… se parece mucho a Santiago… no puedo evitar llorar cuando la veo y sé que ella no lo merece.
Sé que también le falle a ella cuando le falle a él…
Elenita no se merece esto. Se merece todo el amor del mundo.
¿Dónde estás Santiaguito? ¿Habrás dormido bien? ¿Comiste? ¿Estas vivo? ¿Me perdonas?
Perdóname por favor, perdóname hijo…
Adiós Phoenix

Charles Espriella
Agosto del 2017

sábado, 12 de agosto de 2017

Bye bye, hasta pronto Mireya

Ayer en la noche andaba navegando por las redes sociales cuando de pronto me acorde de una amiga que tenia mucho tiempo que no sabia de ella ya que no había publicado nada en este medio. Me extraño y dije: "voy a visitarla", claro, a su profile ya que no vive aquí...
Pinche sorpresa cuando entro y comienzo a leer que sus amigos estaban publicando pésames, memorias, historias, poemas y canciones en su honor ya que había fallecido...
No pude evitar sentir como si una mano apretara mi corazón...
Un día estamos y otro no...
Mi maestro de literatura siempre nos decía: "nadie es indispensable"
Quizás el jamás haya apreciado y querido mucho a alguien para decir eso...
Me quede pensando en ella hasta que me venció el sueno...
Y así las cosas...
Charles

12 agosto 2015

viernes, 11 de agosto de 2017

La Cebollita

“La Cebollita”
Había una compañera en la prepa que le decían "La Cebollita"... esta dama, tenía la característica peculiar de estar en ese "limbo" entre la niñez y la adolescencia en el cual no eres una cosa pero tampoco otra, es decir, tus hormonas hacen un trabajo extra pero tú no lo percibes. "La Cebollita" era una de esas personas.
Independientemente de su sobrepeso, las glándulas sudoripadas hacían su trabajo natural y normal, lo cual para mi punto de vista eso está perfecto. La bronca es que, ni en su casa su familia ni en la prepa sus amigos le decían que ella destilaba un olor semejante al de las cebollitas desde sus axilas pubertas... de allí el sobre nombre de "La Cebollita"...
Recuerdo que era muy simpática y aplicada, malamente me le acoplaba en los exámenes o tareas y me aguantaba de sus aromas con tal de salir bien... Reconozco que soy un patán...
En fin, hoy tuve que ir a las oficinas del SAT y saliendo (más confundido) iba rumbo a mi carro cuando de pronto escucho mi nombre a lo lejos: "Carlitoooooooooooooos"...
Volteo y veo que viene "La Cebollita" a toda prisa con una enorme sonrisa y sus brazos bien abiertos, muy abiertos, demasiado abiertos...
El tiempo se detuvo, era como si todo estuviera en cámara lenta. El impacto era inminente y no había para donde hacerme...
Mientras más se acerca no puedo evitar ver pasar mi vida en segundos y de recordar su buqué...
Llega hasta a mí y mi abraza más fuerte que mi mamá en mi cumpleaños y me planta un beso en el cachete... contengo la respiración, espero lo peor...
-¿Cómo estás?...
Ni pex, tengo que respirar...
-Muy bien ¿y tú?
De pronto mi olfato percibe un dulce olor a perfume de mujer... exquisito...
La veo ya más tranquilo, se convirtió en una hermosa mujer... y ¿a que no saben qué? "La Cebollita" ya no huele a cebollita...
Conclusión:
La gente cambia, no sean animales y no sigan juzgando a la gente por lo que fue...

Charles Espriella

jueves, 10 de agosto de 2017

Una soda o la vida

Amigos, familia y recursos humanos diversos:
Ayer por la noche, fui con mi hijo al Oxxo que esta en la Nayarit esquina con Garmendia a comprar leche para la cena de mis hijos.
Estábamos haciendo fila cuando de pronto, entra un sujeto que tiene días rondando por la colonia San Benito, con el aspecto de un indigente.
Entra a la tienda y comienza a pedirle a los que estábamos ahí que le compráramos una soda, una "sprite".
Creo que cualquiera de los presentes lo hubiéramos hecho de buen gusto si no fuera porque estaba pidiéndolo con amenazas, "chinches" y mentadas de madre, por decir lo menos.
A un cliente que iba con una dama, le "mento" la madre cuando salio del Oxxo y el cliente se devolvió a reclamarle y el indigente se hizo wey al ver que el compa no le sacaba.
Y así estuvo hasta que llego mi turno. A mi también me la hizo de emoción, la gente que me conoce sabe que me gusta hacerla de emoción pero que no soy de los que tiran "guante" así nada mas por que si.
Señores, me hirvió la sangre y solo me detuvo la cara de pánico que tenia Sebastian, mi hijo.
El muy cabrón, se fue a la puerta y amenazo con cortarme el cuello.
"Te voy a cortar el buche" me decía el imbécil mientras se agarraba su propia garganta.
Se sale del Oxxo y se queda esperando en la puerta, quizás a que yo saliera.
Pago la leche y le digo a mi hijo que se mantenga detrás de mi...
En cuanto me acerco a la puerta, el fulano sale corriendo como alma que lleva el diablo hacia el sur por la misma Garmendia.
Da vuelta por la Veracruz y se  pierde.
Mi hijo me comienza a preguntar que por que el hombre este me había amenazado si no le habíamos hecho nada.
No supe que decirle, solo le dije que estaba enfermo pero que debíamos de tener cuidado. Le cambie el tema después y hablamos de soccer.
¿Qué si tuve miedo? Claro. Me da pánico pensar si quiera que alguien le haga daño a mis hijos o a mi esposa o a mi también.
Me da miedo la gente que no tiene nada que perder porque no les importa nada.
Este sujeto, que evidentemente estaba drogado, no debería estar en la calle amenazando gente con degollarla.
No debería estar drogado por las calles causando estos desfiguros.
No se quien sea responsable de esto, pero lo que si es evidente es que la colonia Modelo y la San Benito ya no son colonias "del centro" seguras...
Cuando vengan por estos lados, tengan cuidado, hay un pendejo por ahí que piensa que si no le compran una soda tiene que cortarles la garganta.
Si alguien que trabaja en el gobierno, en seguridad en especifico lee esto, por favor hagan algo.
Bye

Charles

viernes, 4 de agosto de 2017

Si cambio.

Si cambio la forma de ver las cosas las cosas cambian de forma. Si cambio mis pensamientos mis sentimientos se transforman y afectan tanto si son positivos como si son negativos, tendré cuidado en lo que pienso y como lo pienso.
Tomare las cosas de quien vienen y no daré por hecho de tomarme personal las cosas. La gente es responsable de lo que hace o dice, yo soy responsable de si lo tomo o lo dejo...
Nadie puede hacerte daño si tu no se lo permites.
Recibiré el amor y el cariño de quienes me rodean. Tomare cada sonrisa y cada palabra de aliento como pequeños mensajes que Dios me manda para entender que no estoy solo y que vale la pena hacer cosa buenas de manera desinteresada por los demás. Porque la vida es un espejo: lo que le das eso recibes.
Gracias Dios por mi familia, por mis amigos, por mi salud, por mi trabajo, porque todos los días son un nuevo comienzo, un día más en este mundo pero uno menos que me acerca a ti.
Tengan todos sin excepción un excelente día.

viernes, 28 de julio de 2017

Tiempo

Tiempo
Una angustia en la garganta, un ruido que taladra por dentro en silencio, así me sentía todo el tiempo, desde que recuerdo.
Me toco “educarme” en su momento, en la “mejor escuela”.
La gente rica siempre siente que tiene la razón y piensan que tú eres solo uno más que está ahí para servirles.
Después, vives con eso, entre los desplantes y los menos precios de estos “afortunados” de que sus padres sean los malditos dueños de Hermosillo y tu padre no.
Y se ríen de tus zapatos baratos, de tu vacaciones en ningún lado y de que ellos practican tenis en el “Raquet Club” mientras tu lavas alfombras o comes carne de vez en cuando.
Una pesadez en los parpados; y ahí están esas ganas de no abrir los ojos y dormir por siempre.
Y te sientes menos que cero y no sabes por qué…
Esa presión en el pecho que no se va y que parece robarte el aliento todo el tiempo.
Recordar lo invisible que fui por tanto tiempo para muchos.
Ese odio de sentir que al estar siendo yo estaba mal.
Y ellos en el recreo, cuando hay que elegir equipos para la contienda, eres el último que eligen, porque eres raro, porque eres malo, porque no tienes unos putos nike o reebooks en los pinches pies…
Las horas tan infinitas y daba igual si era noche o de día. Cada minuto era como pausar la respiración, sofocante y envolvente. Y la maestra te pendejeaba porque no te apellidas de otra manera… y tú sabias que estaba mal, pero a ella le valía una chingada eso… la estúpida estrella en la frente era para el “puñetero” hijo de “don bicholas…” y tú te habías quemado las pestañas sin dormir para salir mejor, pero no… tu apellido no salía en la “sociales” como la del hijo de su “puta madre” aquel, donde quizás, ni hijo era del cornudo “padre que lo mantenía…
Pues bueno, esos vivía en mi niñez mientras mis padres se partían la madre para pagarme “la mejor escuela”…
Yo tenía un solo amigo… pocos que se arriesgaban a ser amigo del “perdedor” y un día me “jala el director de la secundaria y me dice: “ya me dijo la mamá de fulano que eres mala influencia, llegas con discos de rock satánicos”… tenía 14 años ¿Qué puta madre podía yo saber de esas pendejadas? Solo me gustaba la música…
Pues bueno, ese amigo me dejo de hablar y evidentemente abrir la puerta de su casa.
Eran tiempos difíciles, no entender lo que pasa o porque la gente ve las cosas de otra manera y te hacen a un lado.
No tengo amigos de mi niñez ni adolescencia temprana, solo conocidos… en serio, no los tengo… es como si esa etapa no hubiera pasado en mi vida.
Mis amigos llegaron después en la vida. Cuando me encontré con personas que sus padres murieron o con otros que hubieran deseado no haber nacido.
Victimas de alcoholismo, violencia o drogas.
Y créanme, no lo me merecerían, ninguno de ellos. Pero me aceptaron tal y como era, ese morro que nadie volteaba a ver y que la gente en mis escuela, a pesar de estar con ellos desde el kínder, era invisible… infinitamente inexistente para ellos… incluso para mis padres que me decían que “solo es una etapa”…
¿Ubican la frase de “cuento mis amigos con la palma de mi mano”’?
Pues bueno, de mis cinco dedos, ya se me han muerto dos.

lunes, 24 de julio de 2017

"Vivir Plenamente" -Ernest Hemingway

"Vivir Plenamente"
-Ernest Hemingway
Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo.
Temía fracasar, hasta que me di cuenta que 
únicamente fracaso cuando no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí, hasta 
que me di cuenta que de todos modos opinan.
Temía me rechazaran, hasta que entendí 
que debía tener fe en mi mismo.
Temía al dolor, hasta que aprendí que 
éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, 
sino más bien el comienzo.
Temía al odio, hasta que me di cuenta 
que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo.
Temía hacerme viejo, hasta que 
comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que comprendí que 
es sólo mi proyección mental y ya 
no puede herirme más.
Temía a la oscuridad, hasta 
que vi la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio, hasta que vi que 
aún la mariposa más hermosa necesitaba 
pasar por una metamorfosis antes de volar.
Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y 
si nos sentimos desfallecer 
no olvidemos que al final siempre hay algo más.
Hay que vivir plenamente porque la vida pasa pronto.