miércoles, 2 de septiembre de 2015

“Consejos sexuales para una larga vida”

“Consejos sexuales para una larga vida”
Por Charles Espriella

Son las tres de la tarde, voy rumbo al lugar acordado por la calle Veracruz, apenas y puedo creer lo que paso.
Mientras el semáforo me marca el rojo justo en la calle General Reyes siento que la presión se me sube hasta las nubes, creo que me va a explotar la cabeza. En mi mente solo puedo imaginar la cara de mis padres cuando les cuente lo que paso…

La luz cambia verde, acelero y el auto salta como un tigre sobre el pavimento, las llantas patinan, mi corazón se acelera, mis manos tiemblan… mi frente es una esponja hundida sobre una alberca… sudo como una paleta tirada en la banqueta en cualquier calle de Hermosillo en junio…

Miro por el espejo retrovisor, veo que a lo lejos se acerca ese Ford Mustang negro a toda velocidad, aunque está a metros de mi veo que se pasa el semáforo en rojo y casi choca contra un camión urbano…

Ahora si me va a llevar la chingada, de esta no salgo…

Doy vuelta por la calle donde viven mis padres y en lugar de parar continuo, acelero y pienso que si me va a llevar la chingada que por lo menos no me lleve frente a mis padres…
Vuelvo a mirar por el retrovisor y veo como el auto negro da vuelta como si las llantas flotaran sobre el  asfalto corriente y barato de las calles… veo tierra, polvo y piedras volando…

Normalmente cuando me estreso apago la radio, busco calmar y quitar cualquier cosa que me distraiga y me perturbe. Me aboco a pensar solo en la solución…

“Sé cómo el abogado del diablo” me decía un buen amigo Daniel, “piensa siempre la peor situación, la más jodida y búscale solución. Así si llega a pasar tendrás las respuestas y el arreglo adecuado…”
“Sé cómo el maldito abogado del pinche diablo”…

Pasó las calles volando, es como si las casas fueran nubes, nadie puede detenerme, nadie puede alcanzarme… ni estos idiotas podrán contra mí…    

¿Qué haría Daniel en este caso? ¿Háblame mi buen Daniel, háblame?

Busco mis cigarros, creo que me fumare unos 10 de un jalón, estoy muy nervioso…
Encuentro los tabacos y me llevo uno a la boca, lo enciendo bajo un acto de milagrosa precisión… lo enciendo al revés, por el filtro… lo tiro por la ventana… y ya no prendo otro, enciendo la radio… subo la música hasta el tope…  se escucha a todo volumen “Aces High”… intento olvidarme de lo que ocurre… “háblame Danielito ¿Qué harías, que?

Pongo mi mano derecha del lado del copiloto y ahí está el maldito paquete que me trae en este lio…
¿Quién me mete en estas pendejadas?

El  auto que aquel sujeto que me dio el paquete comienza a bajar su velocidad… el marcador me dice que no tiene gasolina, me dice que ahora si me va a llevar la chingada… miro por el espejo y a lo lejos se ve el puto auto avanzando a toda velocidad…

Por eso no manejo autos que no son míos… es una regla que tengo y la acabo de romper y he ahí las consecuencias…

Hacía mucho que no rezaba… bueno, comienzo a hacerlo…

Tomo el maldito paquete y salgo del auto y comienzo a correr a toda velocidad… me brinco una barda que da hacia una escuela primaria… pienso en esconderme ahí, quizás meterme a un salón o subirme a un árbol o al techo de algún edificio…

Escucho el frenado brusco del Mustang e inmediatamente después el sonido de armas automáticas cortando cartucho y la voz de un hombre que grita: “se metió a la escuela, ustedes por allá, yo cuido esta parte, tráiganlo vivo o muerto y no olviden el paquete”

¿Vivo o muerto?

Corro tan rápido como puedo y cruzo un campo de soccer y llego hasta la puerta principal la cual está cerrada por ser domingo. Aviento el paquete hacia el otro lado y luego me brinco yo… me escondo debajo de una camioneta que estaba justo enfrente al cruzar la calle… en eso llegan dos hombres vestidos de negros armados y con chalecos antibalas y uno le ordena al otro que se brinque él y que se quedara fuera cuidando ese perímetro…

Se oyen puertas de casa que se comienzan a abrir y los vecinos empiezan a salir y luego que ven al tipo armado unos se espantan y se vuelven a meter inmediatamente. Los más curiosos se quedan fuera…

-“Soy oficial federal, métanse a su casa por favor, hay un sospechoso de un crimen y creemos que esta dentro de la escuela… resguárdense por favor”...

Comienzan a llegar patrullas y autos de la policía federal y otros del ejército… la maldita escuela está rodeada y yo estoy tirado bajo la camioneta cubierto solo por la llanta y a ninguno de estos cabrones se le ha ocurrido buscar en los alrededores…

Comienzan a brincarse soldados, policías y federales por la puerta principal hacia adentro de la escuela…

¿Qué chingados tenía el paquete? ¿Por esto me van a pagar mil pesos?

De pronto dos pares de zapatos militares quedan parados justo frente a mí y uno le dice al otro: “la consigna es eliminar la amenaza. El General quiere ese paquete, no dejes que la policía ni los federales se lo lleven. Haz lo que tengas que hacer”

¿Soy una amenaza?
¡¡¡Háblame pinche Daniel!!!

De pronto otro par de zapatos quedan del lado del conductor y se abre la puerta de la camioneta… llega un policía inmediatamente hacia ese lugar:
-¿qué hace señor?- le cuestiona el oficial de policía al dueño del auto
-Tengo que irme a mi casa, yo no vivo aquí, aquí vive mi madre oficial…
-¿usted vio lo que paso aquí?
-No oficial, no tengo ni idea que es lo que paso…

El policía comienza a decirle que habían perseguido a un delincuente muy peligroso… yo solo podía pensar en mis padres… ¿Cómo se sentirían al enterarse? ¿Qué le dirán que hice? ¿Quién soy?
Me ruedo lentamente hasta la guarnición y por un pequeño espacio con el paquete en mano me arriesgo y me subo acostado a la banqueta… miro hacia la casa que está enfrente y muy pegada a la calle y gateo hasta el pequeño jardín donde tiene un cerco natural como de un metro y medio de una plata que se le conoce como “Carnaval”… me escondo  y escucho cuando la camioneta se va…

De pronto, se abre la puerta de la casa y sale una anciana con perrito de la raza chihuahua en sus brazos… no me ha visto, gracias a Dios que no ha mirado hacia abajo…

Ella está más interesada en ver el desmadre que se traen enfrente con fijarse que pasa en sus narices…

Se oye un hombre que grita: “aquí no hay ni madres, no está aquí adentro” seguido de un “Puta madre”…

Otra voz más grita: “vámonos”…

De pronto el pinche perro comienza a ladrar… me está mirando el cabrón y ladra desesperadamente…

La anciana le lleva su mano a la boca y le ordena: “cállate Rocky”… después se da la vuelta, entra a su casa y cierra la puerta…

Se escucha el ruido de más de una docena de autos saliendo a toda marcha hacia todos lados…
Me quedo acostado 10 minutos más… después lentamente levanto mi cabeza hasta la altura en la cual mis ojos pueden dar un vistazo de todo el lugar… no hay nadie…

Me levanto y mis piernas tiemblan… meto la mano derecha a mi pantalón y saco los cigarros, me llevo uno a la boca…

Tomo el paquete con mis dos manos y lo arrojo a un tambo de basura que está al lado del Carnaval…
Me voy a pie a casa…

Llego y mi madre me pregunta que como estuvo mi día…
-Normal madre, normal…


Por cierto, el consejo sexual de la historia para una larga vida es: sean románticos y  hagan cosas nuevas con su pareja… cosas nuevas, flores, bla bla bla…