miércoles, 19 de julio de 2017

EL AMOR DESPUÉS DE TI

EL AMOR DESPUÉS DE TI
¿Cómo estas mi amor? Espero que bien.
Hoy se cumplen 3 años desde que te fuiste y no sabes lo que te he extrañado.  Cada segundo es como si no pasara, como si el tiempo se detuviera, esto de querer sentirte y no poder hacerlo me complica la vida, me la “alenta”, me la hace pesada.
Te platico que esto acostado en nuestra recamara, estoy viendo tu hermosa foto que está al lado del espejo donde sonríes  en la boda de mi hermano Pablo… ¡Cómo extraño tu sonrisa!
¿Te acuerdas que esa noche te pregunte si querías casarte conmigo? Me dijiste que sí y desde aquella vez solo quería que el sol saliera cada mañana para poder verte y así fue durante 50 años.
En la cómoda donde tienes tus cosas todo sigue igual. No he querido tirar nada de ti, es lo único tuyo que me queda.
Esta tu perfume donde lo dejaste por última vez, está casi llena la botella, pero aunque a veces voy y acciono el atomizador y veo pequeñas partículas volando y huelo y te confieso que el perfume sin ti no huele a nada.
Nuestros hijos a veces vienen muy de vez en cuando. ¡Si supieran cuanto me hacen falta no se fueran nunca! Pero qué le vamos a hacer, tienen sus vidas y sus familias. Daria cualquier cosa porque fueran niños otra vez y que estuvieran corriendo de allá para acá por toda la casa mientras tú y yo los mirábamos felices. Cualquier cosa daría…
Estoy triste porque a veces siento que no me quieren, ya sabes, cosas de viejos, ojala siquiera me marcaran más seguido, no pido mucho, solo oír su voz. Cuando los oigo es como si te oyera a ti, algo sigue de alguna manera vivo de ti en ellos.
Laura tiene tus ojos y Mónica tu sonrisa… Eduardo tiene tu corazón y tu nobleza. Los tres son buenos seres humanos.
El otro día mi compadre Francisco me dijo que por que no regalaba tu ropa y cosas al asilo o a gente que lo necesitara.
Me quede helado, sin habla solo de pensar que llegaría a nuestra habitación y no estarían tus cosas.
Le dije que si lo haría para que no estuviera fregando, pero no lo voy a hacer.
¡Hay mi viejita linda como me haces falta! ¿Cuántos años más estaré sin ti?
A veces me enojo y hasta le reclamo a Dios. Un padre que ama a sus hijos no les hace daño y a mi esta situación me está matando sin matar, es cruel, muy cruel.
El compadre Francisco me dice que Dios no existe, que ni le reclame porque parezco un loco.
El Pancho cada vez está más orate.
¿En que se basara Dios para hacer estas cosas?
¿Dónde estás Güera? ¿Qué cosa se hace en la eternidad? ¿Allá donde estas me extrañas?
Voy a dormir un poco, no te prometo soñarte, ya sabes que casi no sueño, pero quizás y esta vez sí.
Te amo Güera, te amo más que nada en el mundo, te adoro tanto que duele. Nunca lo olvides.
-¡Eduardo tu papá está hablando solo otra vez en el patio! ¡Mételo está comenzando a llover!

Charles Espriella, Julio 2017