viernes, 19 de mayo de 2017

Carretera al Infierno: Bahía Kino

Carretera al Infierno
Hace más o menos un par de semanas fui con mi familia a Bahía Kino.
El viaje se planeó como se planean muchas cosas en la vida: de improviso.
Estábamos desayunando en el conocido establecimiento de hamburguesas cuando de pronto la tal Ale me dice: “¿y si vamos a la playa?”… a lo que yo de manera inmediata y expedita le conteste con toda la discreción que se puede tener un  lunes de puente: “fierro”…
Pues nos fuimos a la casa  a levantar a los plebes y subir al “silver bullet” toallas, pelotas, trajes de baño, papitas, agua, más papitas, más agua y todos los “guegueres” ´propios y de suma utilidad que se utilizan en la playa… cualquier playa… menos las playas de San Diego, están bien feas… inche arena negra y el agua esta fría de madres y…
Bueno, here we comes hacia Kino Bay y todos muy contentos, Carlos Jr iba enfrente programando a Soda Stereo, y bueno, era una algarabía, todo era alegría, buena vibra, el pinche amor flotaba en el aire…
¡Ah! Peroooooooooo (ese pinche pero que no puede faltar en mis relatos) íbamos a escasos 20 kilómetros rumbo a la tierra prometida cuando un gorila (yo creo que alguien ese día jugo Jumanji) venia como alma que lleva el diablo, en chinga en un pick up y lo veo desde el espejo retrovisor y el mendigo imbécil se me pega demasiado y me comienza a hacer cambio de luces…
Y aquí es cuando mi mente me dice: “¿Qué pedo con este baboso?”…
Por supuesto que yo seguí manejando a la velocidad que iba y espere que Don Gorila me rebase como lo hace toda la gente: por el lado derecho y NO por encima de mi…
Pues  bien, el tipo como que se hartó y le piso al acelerador y me paso de lado en CH i N G A…
En unos cuantos segundos lo perdí de vista de lo rápido que iba…
Pues bien, se fue el estrés y volvió la calma, para mi claro, la family ni se dio color… cuando de ponto llega otro cabrón en un jetta y de igual forma se me pega n chingo…
Veo el tablero del auto y observo que voy a 100 km por hora… así que digan ustedes “despacito” no iba… tampoco más rápido porque, ¡por Dios! Esa carretera es un peligro, ir a más velocidad es ir apostándole a la muerte…
Pues bien,  yo creo que este cabrón pretendía que YO me hiciera a un lado, es decir que me fuera  al ACOTAMIENTO para que su majestad pasara…
Según el Diario Oficial de la Federación, en su publicación del día 22 de noviembre del 2012, en su Artículo 2, fracción II, define ACOTAMIENTO de la siguiente manera:
  “ACOTAMIENTO, la superficie existente entre la orilla de la superficie de rodamiento y la de la corona de una carretera federal, destinada para la parada o el estacionamiento eventual de los vehículos.”
Entonces  ¿Por qué pitos tengo que exponer la vida de mi familia manejando por el acotamiento solo porque un imbécil va muy “apurado” en una carretera donde el límite de velocidad es de  80 kilómetros por hora?
Y luego este tarado me rebasa por el carril izquierdo y mientras lo hace voltea a verme con cara de que está viendo a Donald Trump agarrándole las nalgas a su mamá…
¡Ah pinche plebito mocoso!
Pues le acelera a su pinche jetta y lo pierdo de vista…
¡Ah! ¿Pero a que no saben qué?
En el Poblado Mike Animal (Como diría nuestro Cowboy to the next level), en la Costa de “Hermosio” en el primero pinche semáforo quedo carro con carro con el mendigo morrito del jetta y el cabrón ni respiraba…  si parpadeaba se me hace mucho…
¡Ah porque ustedes no me han visto mi cara de encabronado!
Y así estuvo el mendigo camino hasta Kino, gente que venía en chinga, se me pegaban, no me hacía al acotamiento, me pasaban y se perdían de lo rápido que manejaban…
Pues bien, en resumidas cuentas, la carretera está muy bien, es la raza la que no sabe cómo diablos manejar en ese tipo de ruas…
REPITO: LA CERRETERA ESTA BUENA PERO SOMOS NOSOTROS LOS QUE NO MANEJAMOS CON RESPONSABILIDAD.
Ya ni hablemos de que vienen “pistiando”, amanecidos, con algún “aditivo” más o solo son pendejos por naturaleza…
Amigos y familia, no porque el pinche carro corra “bien recio” tienen que ir en “zumba”…
La playa no se va a ir a ningún lado, “calmensens”…
Quiéranse tantito, no sean weyes.
Hay gente que los ama y espera, manejen con precaución…
Esto también aplica para la ciudad, aquí por la Calle Reforma todos los días pasa la raza “volando”.
Nuestra bonita y siempre asertiva Ley de Tránsito, en su artículo 88 establece como límites máximos de velocidad cuando no haya señales indicadoras de 60 kilómetros por hora en bulevares, 45 kilómetros por hora en pares viales, 30 kilómetros por hora en calles o avenidas, 20 kilómetros por hora en zonas escolares y 80 kilómetros por hora en zonas fuera de los perímetros urbanos.”
Tengan un excelente viernes
Saludes

Charles “Guardián de la Galaxia” Espriella